Pasoslargos

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Descubriendo mis raíces: La vida de mis Bisabuelos Damián Gutiérrez y Victoria López

… y de mis tío-abuelos

Os presento este pequeño relato sobre mis bisabuelos Juan Damián Gutiérrez Barajas y Antonia Victoria López Marina, que coincidieron y se enamoraron en el Pardo hace cerca de 140 años.

Lo cuento desde el día en que se casaron en el Pardo, en 1887, hasta el día de la muerte de mi bisabuela en 1939.

Cuando nacieron en 1864/5, sus padres vivían un período histórico lleno de cambios y tensiones bajo el reinado de Isabel II, acompañado de una crisis económica y también de una crisis de subsistencia, esta última provocada por las malas cosechas de los años 67 y 68.

La sociedad estaba dividida en clases muy diferenciadas. La nobleza y la alta burguesía controlaban gran parte de las riquezas, mientras que la mayoría de la población vivía en el campo en condiciones muy precarias y duras. Había escasez y carestía de los productos básicos como el pan. Los campesinos trabajaban en tierras de grandes propietarios y afrontaban la pobreza y la falta de oportunidades con mucho dolor y desgarro. Las manifestaciones para que bajaran los precios, sobre todo del pan se multiplicaban, viéndose muchas veces obligados a emigrar a localidades que podían ofrecerles nuevas oportunidades, que es lo que hicieron los padres de Damián y Victoria.

Creció el paro y los jornaleros recibían salarios insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, lo que les mantenía en la precariedad.

El acceso a la educación era escaso, especialmente para las clases bajas y las mujeres. La Iglesia Católica tenía un papel importante en la vida cotidiana y en la educación, aunque comenzaba a enfrentarse a críticas y movimientos anticlericales.

El gobierno afrontaba críticas y descontento debido a la corrupción y la inestabilidad política, lo que provocó la Revolución militar de 1868, conocida como «La Gloriosa», que derrocaría y exiliaría a la reina, intentando establecer un régimen algo más democrático, primero en forma de monarquía parlamentaria con Amadeo I de Saboya y después en forma de república. Estos 2 primeros intentos serios, fracasaron.

Los países aprendían unos de otros generando una modernización y transformación económica, como la reforma monetaria de 1864 que introdujo el escudo de plata que intentaba sustituir al real, estableciendo una equivalencia de 10 reales por cada escudo. Este sistema estuvo vigente hasta 1868, siendo sustituido por la peseta, que equivalía a 4 reales de vellón, que se convierte en nuestra moneda oficial hasta el 28 de febrero de 2002 en que fue sustituida por el euro. Y os quiero contar una curiosidad sobre su nombre: peseta viene del «catalán» peceta, diminutivo de peça (pieza), por lo que equivaldría a piececita.

En esta época fue relevante la adopción del sistema métrico decimal (1), aquí se incorporó el 19 de julio de 1849, mediante la Ley de Pesas y Medidas. Sin embargo, su implementación fue un proceso que necesitó varias décadas. Durante muchos años, coexistieron en la práctica las unidades de este nuevo sistema con el anterior, y no fue nada fácil.

Como curiosidad, las unidades castellanas anteriores eran muy diversas: las de longitud tenían: la legua (20.000 pies), el estadal (12 pies), la braza (6 pies), la vara (3 pies), el pie y la pulgada (doceavo de pie),… la unidad básica en superficies era la fanega (región cuadrada con 24 estadales de lado),… Para capacidad con materias sólidas: se tenían el celemín, la fanega (12 celemines), el Cahiz (12 fanegas),… Para capacidad con materias líquidas: el moyo de 16 cántaras, la cántara o arroba, la media arroba, la cuartilla,… En medidas de peso: la arroba (25 libras), el quintal (4 arrobas o 100 libras), el marco (8 0nzas), la libra 16 onzas), la onza, … En cada región había variaciones y adaptaciones particulares.

Juan y Victoria recibieron formación en su uso, y seguro que ayudaron a algunos familiares a comprender y usar estas nuevas unidades de medida.

La electricidad llegó a Madrid en 1852, las primeras pruebas de iluminación se realizaron en la Plaza de la Armería del Palacio Real y en el Congreso de los Diputados. A las casas comenzó a llegar a final del siglo según se iba extendiendo la red eléctrica.

En este contexto nació mi bisabuelo y padre de mi abuela Paula, Juan Damián Gutiérrez Barajas el 6 de mayo de 1864 en el Real Sitio de El Pardo, donde vivían sus padres: Patricio Gutiérrez y Alejandra Barajas.

Fue bautizado por José Garrido, teniente cura, el día 8 en la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción del Pardo. Su madre era de San Martín de Madrid, siendo sus abuelos paternos: Eugenio, natural de Vallecas y Juana Carrero, de Villaverde, y los maternos, Miguel, natural de Lillo y Micaela Serrano, de Getafe. Y sus padrinos: Damián Catalán, de Carcelín, provincia de Albacete y Tarsila Llopis, de Sueca, provincia de Valencia.

Mi bisabuela Antonia Victoria López Marina nació en el pueblo de Torre del Vulgo, actualmente Torre del Burgo, Guadalajara en torno a 1865. Allí empezó su vida junto a sus padres, Justo y Paula.

Como tengo poca información y solo algunos datos, y recordando los diarios de mi madre Carmen y de mi bisabuela Elena, voy a intentar ponerme en el lugar de mi bisabuela Victoria para intentar reconstruir sus pensamientos y sentimientos, a modo de diario. Se que es un atrevimiento dificultoso, pero creo que eso me facilitará el ponerme en su lugar:



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