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12 de Febrero de 2025 Juan Carlos Fernández Merino Francisco Manuel Fernández Merino Al leer el artículo sobre tu comunión, he pensado en El Pardo. Y, no sé porqué, me acordé del día que se murió el tío Miguel. Estábamos recién llegados a la casa de Francisco de Ribalta, después de unas navidades muy «divertidas» en la casa de El Chorrillo. Y de las noches de caza de ratones, o más bien de las noches de «huida de los ratones». Estábamos recién llegados y la casa estaba bastante a medias de mobiliario, aunque teníamos teléfono. Me acuerdo de cómo lloraba mamá con su manera contenida de llorar (y mira que era de lágrima fácil). Me daba pena, y yo no sabía si tenía que llorar o no. Era el primer familiar conocido que murió siendo yo consciente del mundo. Yo también me hinché de llorar, recordaba muchas experiencias junto a él. Mamá me dijo que él era mi padrino y que aún era muy joven. Era lunes, la fecha quedó como un momento muy triste para toda la familia, tenía nada más que 41 años. ![]() Yo le tenía mucho aprecio, cuando coincidíamos en El Pardo, me llevaba con él, ya fuera a pasear, a pescar, coger conejos o para acompañarle a alguno de los mandados que tenía que hacer. Tengo multitud de fotos con él. Foto de aproximadamente 1958, conmigo y con nuestra prima Marisa, junto a su perrito. ![]() Con parte de la familia, incluida Mari Carmen, en la plaza del Generalísimo (actualmente de El Pardo). Para mi, el tío Miguel era una persona atípica, divertida, ocurrente, travieso. Y además muy creativo y habilidoso, no se si recuerdas una vez que estuvimos en su guarida del ático de la casa de la abuela en la plaza, donde tenía su palomar, practicaba el tiro con arco en una diana que se había fabricado. Un día entramos en tromba cuando estaba entrenando y una de sus flechas de madera pasó por encima de nuestras cabezas, nos echó una enorme bronca. Éramos muy pequeños. Debería tener unos 10 o 12 años menos que mamá. Realmente solo era 5 años menor que nuestra madre, el más chico de los 4 hermanos (nació el 21 de diciembre de 1926) y el segundo en morir joven. Su hermano Manuel murió con 20 años en 1936. Lo que te digo, no me parecía un señor casi como mamá. Era más como un colega. Sobreprotegido por su madre y hermanas. Por no hablar de su oído musical, era capaz de tocar cualquier cosa. En eso y en lo bromista siempre he pensado que Jose se parecía a él. Yo le recuerdo en múltiples escenas, en el estanco, o en uno de sus Citroën dos caballos, yendo de un sitio para otro, o recogiéndonos a todos al cerrar el estanco de la abuela y llevándonos el corto trayecto hasta las viviendas. Y por supuesto pescando, era un magnífico pescador. ![]() Imagen clásica que quedó grabada en mi memoria, ya se le ve echado un poco palante. En el Manzanares pescaba bogas, que metía en una bañera/piscinita que tenía con agua y las vendía como cebo. Recuerdo haber ido con él a pescar, con 9 años me enseñó a poner el anzuelo en el hilo de nailon, a hacer bolitas con la miga de pan y colocarla en el anzuelo, y a lanzar el hilo para pescar, a tener paciencia y a observar el momento adecuado para tirar y pescar. Y también a quitarles el anzuelo de la boca al cogerlos y meterlos en el bidón con agua que llevaba y utilizaba para que se mantuvieran vivas y transportarlas a la piscinita. A mí me dejaba el sitio más cómodo y plano y él se alejaba y se ponía entre las piedras a hacer su tarea. Un día, llegué a coger 8 o 9 bogas, él estaba lejos y no se lo pude decir. Cuando lo vi venir con su carga de pesca en la mano, eufórico, le mostré los resultados de mi aprendizaje con una enorme sonrisa en mi cara, hasta que miré dentro de su bidón, estaba abarrotado, cuando las echamos en la piscinita, las contaba, él había pescado algo más de 100, con lo cual mi «hazaña» quedó en la nada. A veces cogía su bote grande con cebos vivos y se iba a pescar al Guadarrama o tal vez al Jarama, no recuerdo bien. Yo le acompañé un par de veces cuanto estuve allí, me levantaba de noche, muy temprano, entre las 4 o las 5, elegía muy bien sus cañas, lo preparaba todo, lo cargaba en el coche y para la montaña. Elegía los sitios con mucho cuidado, parándose con el 2 caballos y bajándose para inspeccionar la zona, lo hacía 2 o 3 veces hasta que el sitio le gustaba. Casi al amanecer empezaba a tirar el hilo, todo lo hacía con una precisión tremenda, cuidaba todos los detalles, no me dejaba hablar ni hacer ruido, solo mirar. De vez en cuando me pedía algo y yo se lo daba, llevaba un bocadillo para cada uno que nos comíamos cuando nos entraba hambre. Yo me aburría como una ostra, y el sueño me podía. ![]() Cuando aparecía con una gran pesca, toda la familia disfrutaba un montón y participaba del éxito de nuestro mejor pescador familiar. ![]() Yo nunca le vi coger uno tan grande, pero aquí está la prueba. Detrás su Dos caballos, testigo de sus hazañas. Era un portento pescando. ![]() Una vez que estaba con él en el río, recogiendo todo y metiéndolo en su coche, vino un señor, que le buscaba para que le diera orientaciones para poder pescar con garantías. A él le encantaba dar esas clases, le explicaba las zonas donde podía pescar y lo que tenía que cuidar, las horas más adecuadas, el material que le iba mejor y los cebos más apropiados. Era muy respetado por los demás pescadores. ![]() Era un enamorado de la pesca, aunque la humedad del río le perjudicaba mucho en su enfermedad. Además de palomas, tenía gallinas en una especie de trastero que había debajo de la casa, yo le ayudaba cuando íbamos a ponerles una especie de vacuna con unos creo que algodoncitos empapados que frotaba por el interior de sus picos con mucho cuidado. También recuerdo su sofocón una vez que hubo una epidemia y dijeron que las palomas la propagaban y desde su balcón tuvo que ir matándolas con una escopeta de perdigones según iban llegando. Hasta en eso era muy habilidoso, contaba mamá que una vez, de chico mató un jabalí pequeño con un tirachinas.. ![]() Repasando fotos acabo de encontrarme esta de su boda y ahí estamos toda nuestra familia nuclear, nosotros 2 vestidos iguales y pegaitos ajenos a la ceremonia pero observándolo todo. La tía y el tío Mariano fueron los padrinos. Hubo un convite – merienda en el Restaurante Biarritz de Madrid donde también aparecemos. Nuestra abuela, rodeada de su hijo y sus 2 hijas. Luisa Fernanda que había nacido ese verano estaba en brazos de nuestra madre. De estos momentos no tengo recuerdos. ![]() Las enfermedades le afectaron mucho. Se me quedó grabada la imagen de un día que un amigo carpintero le había construido un artilugio de madera para hacer ejercicio con los brazos, para mejorar la posición de los huesos de su columna. Aquello era muy ingenioso, tenía unas poleas que le permitían movilizar los brazos y hombros y fortalecerlos un poco. Yo quise probar pero no llegaba bien, y me quedé de mirón mientras lo probaba y le indicaba su amigo cómo funcionaba. ![]() Al entrar en la mili, se le ve estupendo, pero en uno de los controles médicos le detectaron tuberculosis. En esa época no había tratamientos amigables como hoy, y los procedimientos experimentales utilizados le generaban otros problemas relevantes de salud. Murió mucha gente con esta enfermedad. A él lo llevaban de vez en cuando a una clínica en Segovia, allí el aire al menos le ayudaba algo. De vez en cuando lavaba su vehículo, pieza a pieza. Lo armaba y desarmaba con facilidad, nos permitía ayudarlo un poco. Su suegro siempre atento a lo que hacía. Se cubría bien para no manchar la ropa. ![]() ![]() Muchas horas de estanco con su madre, nuestra abuela Paula. Dispensando sobre todo tabaco, aunque había muchas cosas, empezando por los sellos que me dejaba la abuela separarlos con mucho cuidada uno a uno, de las hojas agujereadas en las que venían. ![]() Le gustaba mucho pasear con sus amigos y su familia, sobre todo con sus dos Sagrarios favoritas. Fue una breve pero bonita relación con el tío, que nos dejó algunos recuerdos a pesar de los cientos de kilómetros que nos separaban. A pesar de todo, siempre trasladaba alegría. |















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